Volvió la comunidad mancomunada de manicomniados entumecidos con las patas escarchadas!

03 mayo 2007

Gustos Lumpemburgueses


El pan de molde me produce sentimientos encontrados. Por una parte, comerlo ashí como recién sacado de la bolsa lo encuentro malísimo. Pero tostado con mantequilla, es un gran placer. También se puede hacer con otras cosas, como queso crema, manjar, paté, o con queso derretido y jamón acaramelado. Sí, asumo que son gustos burgueses, pero así somos (lea el título de este lugar).

Eso sí, hay que distinguir bien entre pan blanco y pan integral. El segundo, también tiene sus virtudes, claro que los pedacitos de salvado se quedan entre los dientes. Generalmente se come al desayuno, cuando no quedó pan de la once anterior y hay que recurrir a este tipo de salvaguardas. Los royalties que se pagan son exagerados, pero a veces pueden sacar de apuro. Aunque igual depende, porque el pan culiao está terrible caro. Hace un rato fui a comprar pan donde el guatón micao y 11 marraquetas me salieron 750. Fascista, pero por lo menos vende las mejores marraquetas de la cuadra. Calentitas y crujientes, recién llegadas de la fábrica de pan, que no sé donde chucha está, pero si supiera me daría lo mismo; no iría, puesto que al guatón micao le pegai una llamadita telefónica y le decí: guatón, guárdame 11 panes. Y es bacán eso, porque así llegas al lugar y te dice: compare, aquí está el pan. Pagai y te vai directo a la coma, sin contemplaciones ni vacilaciones.

Pero ese no es el punto, el asunto es que el pan de molde a veces es necesario. Y como bien escaso que es, no siempre hay, cuando hay y también están esas marraquetas, se pierde, pero cuando estas últimas no están, puta que se disfruta. Si hasta con lechuga, palta, queso fresco y aceitunas se pueden comer (y quedan harto ricos esos sánguches).

En todo caso, el pan siempre viaja en pan de molde. Eso está claro.

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